
No es tomarte un té de hierbas y respirar profundo (aunque ayuda).
Sanar es decidir que tu vida ya no va a girar en torno al dolor.
Es darte permiso para irte, para romper, para empezar de cero, aunque a otros les incomode.
Y sí, a veces sanar te vuelve la “loca”, la rara, la egoísta.
Pero tú sabes que no estás perdiendo la cabeza,
estás recuperando el alma.
🔥 Sanar es revolución interior, aunque el mundo siga dormido.

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