
Nos anestesiamos cuando comemos sin hambre.
Cuando nos llenamos de series, redes y ruido.
Cuando decimos “estoy bien” con el alma rota.
Cuando evitamos el silencio porque tememos lo que nos dice.
Nos anestesiamos con exceso de trabajo, con agendas llenas, con “mañana lo hablo”, con “no tengo tiempo para sentir”.
Porque sentir implica parar.
Y parar implica mirar.
Y mirar implica hacerse cargo.
Y eso… da miedo.
Pero también libera.
Cuando dejas de anestesiarte, comienzas a despertar.
Y entonces el dolor ya no es un enemigo, sino un maestro que te muestra dónde hace falta amor.
¿Te atreves a mirar de frente?
Te lo cuento en el siguiente post.
#tocacuidarme #tocabrillar #escrituraemocional #autocuidado #sanaciónfemenina #despertarconsciente #dolor #miedo #placer

Deja un comentario